“Vigo un lugar no mundo” no es únicamente un libro sobre una ciudad. Pretende ser una reflexión sobre aquello que una ciudad nos muestra cuando se la observa con detenimiento. No solo son sus calles, sus edificios o sus luces, sino sus formas de vida, sus vínculos, sus tensiones y también sus expectativas. Vigo surge aquí como un punto de partida, como un lugar concreto desde el que pensar lo que es común a todos.

El título introduce una idea que el libro pretende explorar. Vigo es un lugar en el mundo porque en ella sucede, en una escala que es reconocible por nosotros, todo aquello que define la experiencia humana en cualquier otro punto. Nada hay de excepcionalidad en lo más esencial. Lo que ocurre en Vigo podría estar ocurriendo en cualquier otra ciudad del mundo cuando se atiende a lo que verdaderamente importa: la vida en común, con sus equilibrios frágiles, con sus éxitos discretos y con sus fallos reincidentes. Precisamente por ello, la ciudad se convierte en un espacio desde el que se pretende abrir una reflexión más amplia sobre cómo convivir en el mundo de hoy.

El recorrido fotográfico no actúa como un mero acompañamiento, sino como una forma de pensamiento que el libro pretende poner en juego. La fotografía “fine art” que vertebra el contenido del libro se construye desde la voluntad de conservar su permanencia a lo largo del tiempo. La luz es tratada como materia. La composición busca una medida interna justa. El detalle no es decorativo, sino que intenta ser revelador. Las texturas, los contrastes, los silencios visuales, construyen un lenguaje que busca invitar a detenerse. Cada imagen pretende sostenerse por sí misma y, al mismo tiempo, encontrar sentido en su relación con las demás. Se trata de una mirada que aspira a eliminar lo más superfluo para acercarse a todo aquello que permanece cuando lo accesorio desaparece.

Sobre este tejido visual se despliega una reflexión que pretende situar al individuo en el centro. No como una afirmación categórica, sino como una posibilidad que se busca o se intenta someter a examen. El humanismo aparece como una necesidad que parece imponerse cuando se constata la fragilidad de las estructuras que sostienen la vida en común. Colocar al individuo en el centro no significa aislarlo, sino, al contrario, reconocerlo en su condición social. El ser humano no existe fuera de los otros, pero tampoco puede diluirse en lo colectivo sin perder su dignidad.

Desde esta perspectiva, el libro pretende abordar cuestiones que suelen ser tratadas habitualmente de manera fragmentaria, pero que aquí se proponen como partes de un mismo problema. La salud entendida como condición de posibilidad. La justicia como estructura de confianza. La educación como construcción de criterio. La vivienda como espacio de intimidad. El arte como forma de comprensión. La amistad como vínculo que nos sostiene. O el cuidado de los mayores como determinación de una sociedad que no quiere perder su relación con la memoria.

La reflexión se extiende también al ámbito de la empresa, especialmente en una ciudad tan marcada por su carácter industrial. Aquí, el libro pretende sugerir que el humanismo debería ser un principio que protagonice la gestión empresarial. Pensar la actividad económica desde el individuo implica asumir que toda decisión tiene una dimensión humana que no puede ser ignorada sin que ello tenga consecuencias.

A lo largo de más de trescientas páginas, el libro pretende ofrecer una experiencia que requiere una cierta disposición por parte del lector. El formato apaisado abre el espacio de la mirada. El peso del papel, la secuencia de las páginas, la presencia física del objeto, buscan invitar a una relación distinta con el tiempo. El libro se presenta, en la medida de lo posible, como un objeto que se recorre y se lee con la mirada para luego conservarlo en la memoria.

“Vigo un lugar no mundo” no elude los problemas propios de la ciudad. Pretende incorporarlos como parte de una realidad que no puede permitirse admitir simplificaciones. Pero al hacerlo, intenta evitar que la crítica se convierta en un fin en sí mismo. La insistencia se dirige hacia otra dirección alternativa. La posibilidad de que el humanismo, entendido como una práctica cotidiana, pueda contribuir a mejorar la vida del hombre como ser social y como ciudadano.

Desde lo pequeño a lo grande. Desde un espacio concreto hasta el conjunto de la ciudad. Desde la ciudad hasta el mundo. Ese es el recorrido que el libro pretende sugerir. No como una conclusión, sino como una invitación a pensar.

El libro ya está disponible para su adquisición en Vitruvia. Versión trilingüe gallego, castellano e inglés. Si te ha interesado este libro y te gustaría adquirir un ejemplar, puedes escribirme a este email y te facilitaré toda la información sobre cómo conseguirlo, su precio y las opciones de envío.

Libro: “Vigo un lugar no mundo”
Edita: Vitruvia
Patrocina: Xunta de Galicia
Autores: Javier Ferreiro (Textos), Manuel Cortizo (Fotografía)